domingo, 12 de febrero de 2012
El inmenso amor de Dios
Febrero es un mes propicio para reflexionar sobre el amor. Un amor que es como una fuente de energía que se desprende del mismo Dios para que establezcamos una perfecta relación con los demás. En 1 Juan 4:7 dice que "hermanos, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él".
El amor viene de Dios... Dios es amor. El amor no es solo un sentimiento, es un regalo de Dios para con nosotros, porque Él nos ama, por eso envía a su hijo Jesucristo para creamos en él y a través de Él alcancemos la salvación. Pero ese inmenso amor no puede estar pasivo, es algo que se convierte en práctica de vida. Si amas, no solo dilo, demuéstralo con acciones.
1 Corintios 13 te dice lo que no es el amor: "envidia, jactancia, envanecimiento, indebido, egoísmo, irritarse, rencor, injusticia" muy por el contrario, te dice que el amor "se goza en la verdad, todo lo soporta, todo lo cree, todo lo espera".
El amor es un precioso sentir, un hermoso reflejo del inmenso amor que Dios nos tiene. Hazlo realidad con tus seres queridos, con tu prójimo y hasta con tus enemigos. Pero primero, devuélveselo a Dios en alabanzas y oración. Deuteronomio 6:5 dice "Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas". Amén.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario